Queridos Reyes Magos:
Pediría que en este año nos trajerais el cine a mi ciudad, Valencia de Alcántara; sí, ya sé que nuestro Ayuntamiento está tratando de hacerlo… ¡a mí me gustaría que fuese un cine de verdad!
¡Con su pantalla!
Que hasta ahora lo hacen sobre la pared y así se ve chiquinino y feo.
¡Que el proyector esté en otro sitio!
Pues, donde lo ponen, en medio del pasillo, es un tropiezo y nos podemos caer con los cables, y, además, los niños que se aburren con la película se entretienen poniendo cosas delante del foco y, de igual forma, la gente que entra y sale lo tapa y no se ve nada.
¡Con un sonido que salga de la pantalla!
Que, como está, se escucha en la pared y desde la mitad de la sala.
¡Que la entrada sea por la puerta de atrás!
Porque empieza la película y cuando entra la gente que llega tarde, abren la puerta y se cuela también la luz y hace desaparecer la proyección hasta que alguien vuelve a cerrar la puerta.
¡Que nos dejen comer palomitas!
Este verano, el señor que estaba allí, no quiso y nos la tuvimos que comer todas antes de entrar.
¡Un timbre!
También estaría muy bien; porque su sonar preludia emoción al establecer puntualmente el inicio del espectáculo, ¡la película!
Y, ya que tenemos cortinas que se abren y se cierran automáticamente, me gustaría que se utilizaran también para los días de cine: estarán cerradas y se abrirán al comenzar la película; eso sería fantástico, acrecentaría la emoción y daría un toque cualitativamente mágico al espectáculo... y, puesto que las tenemos ¿verdad?
La iluminación también es muy importante para que parezca un cine de verdad. ¡Si casi lo tenemos todo ya instalado!: luces, atenuadores...
Y no estaría mal, a mí me gusta mucho, un poquito de música ambiental relajante cuando va entrando la gente, así se predisponen a la película con más tranquilidad.
Por último y no menos importante: que cuando haya cine se anuncien bien las películas ¡por favorrrr!: este verano fue un disloque con tanto cambio de días, de horas y hasta de meses y sin carteles informativos; unas carteleras estarían muy bien para todo esto, Internet lo hace, pero no todos lo ven o lo pueden ver, a mí me gustan más las carteleras.
Majestades: entiendo que ahora las cosas están mal para invertir en otras formas de entretenimiento, que hay muchas necesidades que atender y quizás juzguen que pedir un cine sea una frivolidad; no obstante, Majestades, quisiera que vieran en mi deseo algo más que eso: un cine, ante todo, es cultura y, además, barato de mantener; la adaptación de la sala más que un desembolso es, fundamentalmente, un ajuste de los elementos existentes y gestionarlo con precisa atención. Un cine siempre ha sido interesante y atractivo para unir la familia y los amigos, aunque ahora no se vea así ni tampoco se demande; quizás, esto, sea motivo más que suficiente para recuperar un entretenimiento compartido, de los muchos que han desaparecido, que tanto han disfrutado generaciones atrás y que, por abandono, ahora echamos en falta.
Por supuesto, Majestades, ustedes consideraran todo esto que les digo y se harán una pregunta fruto de su gran sabiduría y mayor lógica, por algo son magos:
¿Y si después de poner el cine... no va nadie?
En este caso, Majestades, antes de responder a su pregunta, yo me atrevería a formularles, con todo el respeto que se merecen, otra pregunta a ustedes:
¿Consideran justo y razonable que Valencia de Alcántara, con los medios que hoy existen y con un local tan grande y dotado como la Casa de Cultura, no tenga ya su sala adaptada para desplegar allí cualquier evento audiovisual que se precie o se presente?
Gracias, Majestades: si puede ser, concédannos el cine tal cual lo queremos y a buen seguro tendrá cumplido uso y florecerá la afición.
Respetuosamente.