Hoy día los cines modernos cuentan con sofisticados
dispositivos para producir en el espectador el efecto envolvente que la
historia requiere.
En nuestro caso, tal sistema lo creí innecesario por el
elevado coste que ello suponía y por contar ya con un equipo multiusos de
notable calidad; tan solo habría que realizar unos cuantos ajustes para su
control desde la cabina y un puntual arreglo para dejar el sonido estereofónico
como modo de emisión.
El salón de actos cuenta con 4 columnas repartidas en
ambos lados. Para conseguir el efecto stereo y, a la vez, lograr que el sonido
emane de la pantalla, tan solo hay que silenciar para las películas los
altavoces situados en el centro del salón, los que están marcados con el
círculo verde.
El equipo amplificador está situado en un pequeño habitáculo
en el escenario, lo que hace imposible que el operador pueda controlar desde la
cabina el sonido de la película. En este caso, tan solo hay que instalar en la
cabina una pequeña consola de mezclas unida por un cable al amplificador que controle el
volumen de la banda sonora y, también, el volumen de la música ambiental
procedente de cualquier fuente de audio allí conectada.
Esta instalación es muy simple y conlleva el total
aprovechamiento del equipo actual sin tener que invertir nada. He sugerido la
posibilidad de añadir en el futuro y como elemento cualitativo al conjunto, la adquisición
de un altavoz subwoofer que aportaría una profundidad sonora fabulosa a las
actuales bandas sonoras de las películas de acción.
El cable se ha terminado de instalar la semana pasada, aún
no se ha podido probar nada. En los próximos días realizaremos las pertinentes
pruebas para tenerlo todo dispuesto para el día de la inauguración.




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