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jueves, 7 de noviembre de 2013
¿Podemos volver la hoja?
La percepción general que se suele tener de un cine es aquella de “un local donde se ponen películas y la gente acude a verlas”
Es indiscutible que el interés del público por ir al cine se ha ido desvaneciendo a medida que las películas se han podido ver en otros medios; hasta tal punto de olvidarnos de las salas y considerar que lo que ahora vemos es cine… nada más lejos.
¿Quién negará, por ejemplo, que el suspense, el susto o la emoción de una dramatización es infinitamente superior en la gran pantalla, que necesita de ella para que se opere por completo la magia de la mise en abyme de la proyección? ¿Quién rebatirá que la comedia necesita de esa comunidad efímera que ofrecen las salas oscuras para que las risas anónimas se alimenten unas de otras?
Soy consciente de que EL CINE, tal cual lo vivimos, no volverá; es impensable que, con la vertiginosa y variopinta oferta de ocio actual, florezca nuevamente aquella tranquila costumbre de ir al cine… nos gustaría, pero no.
Claro que, es mi opinión y en ella me sustento para dinamizar el proyecto, con las nuevas tecnologías podemos cambiar la percepción que tenemos: Si hasta ahora el cine era “un local donde se ponen películas y la gente acude a verlas”, podemos volver la hoja y considerarlo como “un local para ver las películas que nos interesan”
Es decir: tengamos en el pueblo un local habilitado para ver películas o disfrutar de su espectáculo en el formato originario; al igual que hay otros elementos como la Plaza de Toros, Salones de Baile, etc.
Estoy convencido de que no es una idea desatinada: recuperar para nuestra comunidad un elemento tan popular de ocio y cultura sin límites de edades… tan elemental, gratificante y sobre todo barato como es un espectáculo como EL CINE.
Con el CINE podríamos apoyar eventos culturales de la localidad con la proyección de películas relacionadas; formar pequeños programas de novedades cinematográficas en fechas claves; fomentar la cultura entre los Centros Educativos, con la creación de veladas temáticas; animar fiestas, con la inclusión de películas en su programa; ciclos puntuales para pequeños, jóvenes y esos mayores que a buen seguro disfrutarían volviendo a ver las películas de sus vidas otra vez en la Gran Pantalla; cine-club, cine-forum, festivales… todo sería posible si dispusiéramos de un local para ver las películas que nos interesan.
¿Qué…?
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